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"El leer hace completo al hombre, el hablar lo hace libre, el escribir lo hace exacto"
Francis Bacon
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martes, 7 de junio de 2011

LA CAJA METAFÍSICA

Estadio Santiago Bernabéu. Autobús 120 parada 4179.
Dos cuadras largas hacia abajo.
Lluvia abundante.
Zapatillas bajas empapadas y algo de adrenalina en los pulmones.
¿Y si en realidad no existe?, Podría ser una trampa.
¿Porqué me habrá citado aquí? No parece una zona comercial.
30 minutos tarde.
Un timbre con sonido de campanas navideñas.
Abre la puerta un treinton de ojos azules. Corredor de arte. Era perfecto: Tenía anillo.
Me disculpo por la tardanza. Él toma mi paraguas y mi gabardina para guardarlas. Parece no molestarle mi retraso.
Bajamos 2 plantas. Sin ventanas ni ventilación. Sólo una puerta roja de metal. Siete llaves. Un candado y una resistencia que se libraba con pequeño empujoncito.
Olor a tinta, papel fino y a años.
Enciende la luz y:






martes, 28 de julio de 2009

CABUNA, EL PALADAR DE LAS HORMIGAS

















PALADAR

LOS PALADARES SON ORIGINARIOS DE CUBA. SE TRATA DE UN CONCEPTO DE COMEDORES ÍNTIMOS EN LOS QUE LAS FAMILIAS ABREN SUS CASAS Y PREPARAN, EN LA ÙLTIMA PLANTA O TERRAZA, UNAS MESAS, UNAS SILLAS, PLATOS Y CUBIERTOS, FRECUENTEMENTE DISPARES PARA OFRECER DELICIOSOS PLATILLOS, COMPLETAMENTE CASEROS, A COMENSALES CONOCIDOS O EXTRAÑOS

ESTE CONCEPTO DISTINTO DE INTERACCIÒN HUMANA RESPONDE A LAS NECESIDADES DE UNA SOCIEDAD QUE ENFRENTA DIFICULTADES PARA REUNIRSE.LOS COMEDORES "CLANDESTINOS" PRETENDEN SER AUTOSUSTENTABLES Y APORTAR UN POCO DE DINERO A LAS FAMILIAS QUE ALIMENTAN CON DELICIAS A SUS INVITADOS Y PERMITEN LA AGRADABLE CONVERSACIÒN.


EN LA CIUDAD DE MÈXICO, LISA (SONORENSE DULCE Y TIERNA) Y LUISA (VIENESA AMABLE PERO FRIA) RETOMARON EL CONCEPTO, LE DIERON SU TOQUE Y ABRIERON UN COMEDOR "CLANDESTINO", EN MEDIO DE LA VERTIGINOSA CIUDAD DE MÈXICO.

EL ENCANTO Y LA MAGIA DE ESTE PALADAR DENOMINADO: CABUNA, EL PALADAR DE LAS HORMIGAS, TIENE MÀS QUE VER CON LA CONSTRUCCIÒN DEL CONCEPTO, EL MAGNIFICO TRATO DE LAS ANFITRIONAS, Y UNA VISTA SURREALISTA DEL CENTRO HISTÒRICO. SOBRE TODO EL RITUAL DE ACCEDER SÒLO CON INVITACIÒN (elpaladardelashormigas@gmail.yahoo.com.mx), TOCAR LA PUERTA COMO VIEJOS CONOCIDOS Y ROMPER LA RUTINA DE CUALQUIER "FINDE" COMERCIAL.

SE ESCRIBE UN CORREO Y ES ENTONCES CUANDO LISA Y LUISA LO DEVUELVEN CON LA DIRECCIÒN, EL MENÚ Y LA HORA.

LOS INVITADOS SON MENOS EXCENTRICOS DE LO QUE ESPERABA ENCONTRAR, PERO AL COMPARTIR LA MESA CON UN ALMA GEMELA EN CUANTO A HUMOR NEGRO, SIEMPRE SE LOGRA UNA EXTRAORDINARIA ESTANCIA Y MUY BUENAS RISAS.


CONTINUARÁ...

domingo, 26 de julio de 2009

CABUNA

La gran Ciudad de México...

Inmensa, creciente, exorbitante, misteriosa y rotunda.
El lugar dónde convergen todos los destinos y en dónde uno cree que nuca encontraría alguien por casualidad en el metro. Esta ciudad que finje mantenernos en el anonimato de las masas. En la que puedes andar sin explicar de donde vienes. En la que nadie te observa. Por la que todos transitan. Y en la que todos te acechan.
La Ciudad de México, inconquistable, desconocida, lejana. Aquí en dónde el tiempo se mide de otra forma y transcurre a distintas velocidades. En la que todos tenemos prisa y vamos 10 minutos tarde. Aquí donde incluso, de manera perfecta, coexiste el pasado, el presente y el destiempo.
La ciudad más grande del mundo, la más poblada, la más compleja, la más completa. La Ciudad que intimida desde el cielo, que amenaza bajo la tierra y que crece hacia todas dimensiones; la que nunca duerme, ni nunca calla, la que olvida con facilidad y enamora de todas las formas posibles.
No se pareca a ninguna otra. No es ni romántica, ni hieratica, ni nostálgica, sino todas a la vez.
Es absolutamente irrepetible y maravillosa. Magna. Secreta.
En la Ciudad de México, hay lugar para todos y los milagros ocurren en cada esquina.


Esta ciudad es hogar para quien se atreva a conquistarla. Y su mayor paradoja es que siempre, no importa cuantos años hayas pasado en ella, podrás salir un fin de semana a caminar sus calles y volverte extranjero. La gente que aquí habita se tienen miedo entre sí pero se hablan, sin conocerse, como si fuesen viejos amigos.

Aunque la cotidianidad de la rutina maquilla el palpitar de sus fulgores, siempre encuentra una nueva manera de sorprenderte.


****


En el corazón del "monstruo", en las calles con olor a tiempo mezclado y garnacha de maíz, donde puedes escuchar todos los sonidos de la urbe de una sola vez, el silvido del metro, la voz de los vendedores que ofrecen softwares para piratearse internet, la conversación de una familia que pasea, el claxon de los cientos de autos que buscan su lugar, música guapachosa que anuncia baratas entre mezclada con el silindrero... Justo en el centro, en el Centro Historico habitado por intelectuales, artistas, ancianos, comeciantes, locos y perdidos, existe un lugar que aveces está y otras veces desaparece: CABUNA.

Una posada en la que puedes comer, beber, hablar y sobre todo mirar desde el cuarto piso el insesante movimiento de la urbe que nunca para.
CABUNA, el paladar de las hormigas, es un lugar de complicidades al que sólo se accede con invitación, buenos motivos y sin prejuicios. Se trata de un restaurante clandestino que apuesta a la idea liberalista de la "confianza del hombre en el hombre", la cordialidad y calidez entre desconocidos. Más que un sitio, es un momento en el que los destinos y las pistas, convergen para bien comer.
En Cabuna probé el arroz dulce y tomé café vienés mejor que el de Viena. En Cabuna olvidé porqué estaba triste y tuve la edad universal. Cabuna fue una buena manera de decir hasta luego a una de mis mejores cómplices y también de reencontrarme con la Ciudad de México.




La pista llegó a mí desde la frontera más transitada del mundo: Tijuana, fue buscada durante largos meses y resuelta en el mejor momento, justo para compatir con una viajera próxima el placer de esta ciudad a la que siempre se tiene que volver.

El viaje subterráneo duró lo suficiente como para ponernos al tanto de nuestras vidas y cruzarnos con los chinos estadísticos.
El mapa dibujado en un papel, fue suficiente para dar con el estrecho edificio, lleno de timbres, en el que una chica rubia, delgada y sonriente nos recibió como parte de la familia. Todo, desde el principio tuvo un toque absurdo...


CONTINUARÁ...