Parecido a la idea que tenemos en América de los Santos, como divinos pero efímeros... NO humanos.
Quizá por ignorante, pero sobre todo por este "dar por hecho" que sólo existen en sus libros, me sorprendí de que Umberto Eco pasara unos días por Madrid para presentar su libro. Lo dijo un maestro mío, que por cierto esta por adquirir esa facultad de ente abstracto, y cuando lo escuché estaba segura de que me había equivocado o que sería una revisión de sus obras, "El nombre de la Rosa es ya un clásico, me dije, como mínimo habría tenido unos 60 al escribirlo, nadie puede lograr esa proeza antes... Así que ahora... mmmh no, debí escuchar mal".Vaya sorpresa y temblorina me dió por estar a escazos metros de su persona y escucharlo definir con exactitud la importancia de LA CONSTRUCCIÓN DEL ENEMIGO.
"No hay que demeritar la importancia del enemigo en la vida de las personas y las naciones, es gracias a su magnitud y magnificencia que podemos medir la calidad e importancia de nuestros propios logros.
Siempre habrá una referencia estratégica a su figura. Construir un buen enemigo será siempre medida de nosotros mísmos. Aunque... Ningún enemigo es pequeño. Pienso que es más peligroso quedarse sin enemigos que sin amigos.
Es muy probable que a este ENEMIGO le adjudiquemos capacidades y características que seguramente no tiene y nada más decepcionante que descubrirlo mediócre.
En ello también dejamos en descubierto nuestra propia mediocridad. El enemigo a lo largo de la historia ha sido modificado, pero siempre hemos tenido un ENEMIGO contra el cuál luchar... De eso va mi nueva novela: El cementerio de Praga"
Con elocuencia de dioses, aún hablando en Italiano para hispanohablantes. En una sala repleta de más de 1000 personas, por cierto dedicada para eventos de especial importancia en la Universidad Complutense como por ejemplo la entrega del título Doctor Honoris Causa, Umberto Eco mantivo en silecio a todos los asistentes y con su misteriosa edad que es prácticamente imposible de adivinar, nos regaló un poco de su SABIDURIA.
Tiene la mirada de un hombre de mil vidas. Como si hubiese vivido mil vidas en una sóla.
Cuando terminó su participación, aun con la prohibición hecha manifiesta desde un principio y más de 20 guardias, hombres y mujeres, escoltandolo, logré colarme para mirarlo de cerca y pedirle su firma en mi libro. Le regalé un souvenir mexicano a cambio.
Me quedé temblando. ¿Cómo puede un hombre saber tantas cosas? Toqué la firma en mi libro.
Era suya y era mí libro... Miré a Umberto Eco a los ojos.
http://www.ucm.es/info/ucmp/pags.php?tp=Umberto%20Eco%20presenta%20su%20%FAltima%20novela%20en%20el%20Paraninfo%20de%20la%20Complutense&a=directorio&d=0023156.php
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