La película Rápido y Furioso, una producción estadounidense que estrenó su primer entrega en 2001, significó la influencia profunda en jóvenes, de varias generaciones, que colocó como aspiración el tener un auto para conducirlo a exceso de velocidad.
El filme "Rápido y Furioso", generó un gusto desmedido por los autos deportivos "arreglados", admiración por los más hozados conductores, y sobre todo un aumento notable de "arrancones clandestinos" en todo el mundo y con ellos: muchos accidentes.
A todos los Rápidos y Furiosos del mundo he aquí el final de su película:
El admirado protagonista de la saga, Paul Walker, muere en un accidente de auto, como resultado del exceso de velocidad. Su vida es una lección para los que insisten en creer que pueden controlar el velocímetro.
